El futuro que toca a la puerta.La experiencia multicultural de un taller de arquitectura en Suiza
Dr. Antonio Garza Sastré * | FACTOR
¿Cuándo volveremos a encontrarnos los tres, en el trueno, los relámpagos y la lluvia?
Cuando finalice el estruendo, cuando la batalla haya sido ganada y perdida.
Shakespeare.
Suiza, la India y México son tres países muy distintos entre sí. Suiza es un país pequeño y poco poblado, es superada ampliamente en territorio y población por la India y México, sin embargo es muy rica y con niveles de desarrollo humano y de honestidad muy elevados. Según las Naciones Unidas, México tiene un nivel de desarrollo humano alto y la India uno medio y ambos ostentan niveles de corrupción elevados. La India lleva creciendo económicamente a tasas altas desde hace varios años y esto la coloca como una de las potencias emergentes más promisorias del futuro cercano. México vive una situación de violencia sin precedente y Suiza sigue siendo un oasis de bienestar económico y paz que no tiene comparación. Quizás lo único en común que tienen es que son países formados por varias culturas.
Convocados por Diana Falá, profesora asistente de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Berna, alumnos y maestros de estos tres países nos reunimos durante casi un mes en Suiza para realizar un curso de arquitectura el verano del 2011. Esta universidad tiene experiencia en proyectos multidisciplinarios y multiculturales desde hace mucho tiempo y por ello no les pareció extraño juntar naciones localizadas en las antípodas para realizar un taller de arquitectura que empezamos a idear con Diana Falá en México cuando estuvo como profesora invitada. El ejercicio consistió en la transformación de un espacio saturado de tranvías y carriles para vehículos en una verdadera plaza. Este lugar es llamado Loryplatz en honor a un médico altruista de Berna. A los alumnos les costó integrarse en un principio lo que provocó el desconcierto de los profesores suizos más acostumbrados a relacionarse con extranjeros que los mexicanos e hindúes.
En un país regido por reglas muy estrictas, a veces sus espacios públicos son demasiado fríos y muy funcionales. Además, según nos comentaron en una charla introductoria sobre esta ciudad que es Patrimonio Cultural de la Humanidad según la UNESCO, Berna tiene pocas plazas, y más bien es una ciudad de calles porticadas y amplios jardines. Nuestros anfitriones pensaron que viniendo de países más “liberados” de reglas los alumnos tendrían ideas frescas para crear un espacio más bello, además en México y la India se le saca provecho a lo poco que se tiene para vivir bien, mientras en los países ricos tienen que invertir mucho más. Los estudiantes hindúes procedían de Mumbai, una ciudad altamente poblada -20 millones de habitantes- y con una vida al exterior muy activa. Los mexicanos eran de Puebla -2, 700, 000 habitantes- que es otra ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad y con una riqueza de plazas y espacios públicos sorprendente. El ambiente fue aderezado con visitas a obras de Le Corbusier, Peter Zumthor, Herzog y De Meroun, Renzo Piano, etc. y con conferencias y comidas de Suiza, México y la India. Trabajando en equipos y con presentaciones cada semana, lograron proyectos muy buenos y distintos entre sí. Las discusiones que ahí surgieron ayudaron a entender las diferentes culturas y el común denominador fue la formación arquitectónica que parece tender a homogeneizarse. En la universidad de Berna les interesa mucho lo que ocurre en el proceso de diseño pues es decisivo para tener una buena obra de arquitectura y urbanismo. El arquitecto narcisista que produce edificios autistas y desarticulados de su contexto no tiene cabida en una sociedad igualitaria y con alta participación ciudadana, eso habría que aprenderles también a los anfitriones de este taller. Por otro lado, el venir de culturas coloridas, ricas en manifestaciones populares y con mucha espontaneidad puede asegurar espacios cálidos y humanos como ocurrió esta vez. Hubo fricciones e incluso algunos prejuicios al principio pero después se fueron limando conforme se le daba crédito a las ideas y comentarios de todos. Los alumnos de Puebla, a punto de graduarse, habían tenido pocas experiencias en el extranjero -algunos ni siquiera una- y su aprendizaje de la arquitectura se había centrado en problemas utópicos mayormente en su propia ciudad y con profesores que se repitieron a lo largo de su carrera. Ellos agradecieron este tipo de experiencias que les abrió los ojos y puso a prueba su formación como arquitectos.
En un mundo cada vez mejor comunicado y más competido es preciso encontrar espacios que garanticen una educación multidisciplinaria y multicultural rica. Debemos agradecer que a pesar del empecinamiento de algunos por uniformar los hábitos de la humanidad -generalmente orientados hacia el consumismo-, aún hay agradables diferencias que mantienen nuestro interés por conocernos más y mejor.
En la despedida de este taller nos preguntamos cuándo nos volveríamos a ver y nadie supo responder, sin embargo, todos coincidimos en buscar más experiencias que conjunten culturas y disciplinas distintas pues el futuro, que ya toca a la puerta, así lo exige.
*Doctor en Arquitectura por la Universidad de Navarra, Pamplona, España. Arquitecto por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. (ITESM)
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