México, D.F a 20/05/2012

¿Hacia dónde va la arquitectura en México?

Por Arq. Adán Rivera Fernández | FACTOR

El ciclo de vida de la arquitectura.

La arquitectura debe ser diseñada para tener un ciclo de vida y mediante el mismo, dejar testimonio de su existencia tanto en tiempo como en espacio; marcando con ello un sitio, su contexto y una etapa de la historia. Tener la sensibilidad para proyectar la arquitectura con referencia al ciclo de la vida, puede ser un principio básico determinante para generar y obtener verdaderas edificaciones, propias del arte de la arquitectura.

En la actualidad los profesionistas en el diseño de la arquitectura, han dejado a un lado el buen diseño de ésta; y se han dedicado a realizar el emplazamiento de construcciones en demasía,  olvidándose de los principios básicos de esta disciplina como son: estética, funcionalidad, contexto, orientaciones y calidad de la obra, olvidándose también que con estos principios se genera una armonía completa logrando la belleza en las edificaciones y convirtiéndolas en arte. Pero por el contrario, la arquitectura en nuestro país se ha convertido en un construir por construir y esto debido porque a los profesionistas en este ramo, sólo les interesa que las ganancias sean más redituables o simplemente la falta de convencimiento y amor por su profesión.

Lamentablemente estos profesionistas no se han preocupado por proyectar de una manera en la que las construcciones tengan las etapas que tiene el ciclo de la vida, es decir, una buena arquitectura, en una primera etapa llamémosla “Nacimiento”, debe nacer con una gran fuerza, refiriendo este adjetivo a que la construcción brinde seguridad a los usuarios, que cuenten con ese confort de sentirte seguros dentro de la edificación; así mismo debe tener enorme presencia tanto en su exterior como en su interior, utilizando esta palabra para señalar el impacto visual y emocional que puede causar la obra proyectada, tanto a un niño como en un adulto, tanto en alguien inexperto como al experto en esta disciplina; generando con ello la crítica constructiva que determinará la calidad en la proyección y el diseño de la obra.

En una segunda etapa llamémosla “Juventud” ha transcurrido el tiempo digamos en un rango de vida media, es aquí donde las edificaciones toman un carácter muy peculiar de acuerdo a su tendencia o estilo y se definen por sus características, por su función o por su estética y se consolidan como tal. Digamos que se encuentran en su mejor momento, en su esplendor. Y una tercera etapa nombrémosla “Madurez” es donde la obra a través del paso del tiempo muestra  que fue diseñada para ser una verdadera obra de arquitectura, pues con el paso de los años los materiales con la que fue construida, sufren un deterioro “normal”, mismo que ha de mostrar la vida y naturaleza de cada uno de los materiales y que también ha de resaltar la belleza “natural” de la obra arquitectónica.

En este ciclo de vida no llegamos a la “muerte” porque cuando se ha logrado tener la sensibilidad de proyectar bajo este principio una verdadera arquitectura, seguramente la obra arquitectónica no morirá, solo adquirirá un grado más alto de “Madurez”. Y que mejor ejemplo del “Ciclo de vida de la arquitectura”, que el Coliseo de Roma en Italia, construido hace dos mil años; sigue siendo imponente y espectacular, una verdadera obra de arte.

Entonces reflexionemos y concluyamos hacia dónde va la arquitectura en nuestro país, y si podemos redirigir el rumbo… para proyectar con la sensibilidad del ciclo de la vida, generando una verdadera arquitectura o mejor dicho, generando el arte de la arquitectura.

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