México, D.F a 20/05/2012

“La muerte de la arquitectura moderna aguascalentense”

“La muerte de la arquitectura moderna aguascalentense”

Por J. Jesús López García* | FACTOR

 A lo largo de los años, mes con mes, es una oportunidad para celebrar o no, acontecimientos diversos, así, en el primero de ellos, batallamos con “la cuesta de enero”; en el siguiente se conmemora la promulgación de la Constitución y el día del “amor y amistad”, continuamos con la llegada de la primavera y las fiestas abrileñas, las fechas de la madre, del maestro y del estudiante y así sucesivamente. En noviembre es ocasión de venerar a nuestros muertos, es por ello que hoy quiero referirme a la muerte, no de las personas, sino de los inmuebles, de los edificios, de las viviendas, en una palabra: del homicidio arquitectónico.

Indudablemente, Aguascalientes se ha transformado progresivamente durante sus 436 años, los primeros habitantes no pensaban ni actuaban de la misma forma en que lo hicieron aquellos que los reemplazaron hasta hoy en día. Las respuestas a sus necesidades espaciales respondieron a una forma de ser y de reflexionar acorde al momento que les tocó vivir. De esta manera el “rostro” de la ciudad se fue amoldando y adquiriendo una identidad, y como en todas las partes del mundo, la comunidad dejó constancia de su idiosincrasia en cada época. El Siglo XX no fue la excepción y la modernidad hizo su arribo, plasmando su impronta en la mancha urbana; las propuestas se realizaron con un nuevo lenguaje, formas y plástica, además de utilizarse en ellas los materiales y técnicas constructivas de la época: el concreto armado y vidrio.

Las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta fueron fieles representantes de la modernidad arquitectónica; los acaliteños se enorgullecían de ello: de ser actuales y estar  en consonancia a los tiempos vividos.

Hoy día, las circunstancias son diferentes, utilizamos las bondades de la tecnología, podemos estar informados en el momento mismo de lo que acontece en cualquier parte del orbe; nos comunicamos por medio de un iPhone, e-mail o Skype en Internet; disfrutamos de pantallas LED y de los productos importados de zonas lejanas, en fin, vivimos de acuerdo con el Siglo XXI y no con base en épocas pretéritas; por tal motivo los inmuebles y las viviendas que construimos deberían mostrar lo que sucede en este momento; sin embargo le realidad es otra, no edificamos para dejar evidencia de nuestra etapa, lo hacemos por tener conocimientos arquitectónicos distorsionados y no acudir con profesionales de vanguardia, aunado a que continuamente demolemos, destruimos, mutilamos y “ridiculizamos” nuestros indefensos edificios. La arquitectura que se levantó el siglo pasado, nos parece que no tiene “valor” alguno pues no la entendemos y muchos de nosotros hemos habitado en ella durante mucho tiempo.

Aunque insistamos en querer tener una “ciudad colonial”, ello no es posible, pues la mayoría de los inmuebles de ese ciclo desaparecieron; en cambio la edificaciones del Siglo XX son prolíficas, y a las pruebas me remito, camine Usted por las calles del centro, la Avenida Madero es completamente moderna, sus edificios así lo atestiguan; en la Juárez encontramos dos o tres ejemplos con un lenguaje decimonónico: todo lo demás es moderno, los fraccionamientos Primavera, El Campestre y Jardines de la Asunción son modernos; sin embargo nos empeñamos en cometer homicidios arquitectónicos al por mayor. Actualmente la demolición de fincas del tiempo referido, están cayendo poco a poco, dejando el predio para dar cabida a los automóviles. Seguramente  en un futuro sólo contaremos con arquitectura porfiriana, aunque sea poca, y “construcciones” de hoy, la huella del XX, ya no más.

Los ejemplos son vastos, en la misma Plaza de la Patria, en el costado sur de Catedral, se ocultó un extraordinario Art Déco; el edificio de BANAMEX, también fue transformado; se destruyeron los cines “Colonial” y “Plaza” perdiendo la oportunidad de un reciclaje sin desaparecerlos; en la Madero el Cine “Encanto” y el Centro Morelos, sucumbieron.  Estamos en tiempo para detener la masacre arquitectónica moderna, de persistir, borraremos parte de nuestra herencia cultural. Aguascalientes aún cuenta con mas de cincuenta edificios y casas Art Déco, no apreciamos, mientras que en otras latitudes ej., el barrio Art Deco de Miami, ubicado en el sur de Miami Beach, está considerado una joya histórica de los Estados Unidos por ser el único del país y el mayor del mundo. Creo pertinente citar a Octavio Paz: “La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, por que no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones…”

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