Teotihuacán
Eduardo Cardoso A.* | FACTOR
“Ciudad de los Dioses” o “Lugar de los Dioses” ¿a quién no le gustaría pasear por sus largas calzadas y sentir lo pequeño que es el ser humano ante la majestuosidad de las pirámides (del Sol y de la Luna)? las cuales se encargan de salvaguardar a esta ciudad, que inexplicablemente fue abandonada por sus fundadores.
México es uno de los países que más tradiciones tiene, por lo tanto más historia y lugares de esta índole para visitar. Lugar obligado para todo aquél que trate de conocer los orígenes de una civilización, si eres mexicano más aún, ya que podremos darnos cuenta de la magnificencia de todo lo que nuestros ancestros hicieron para que el pueblo de México fuera grande. No fueron los españoles los que hicieron que esta ciudad quedara desierta, dice la tradición oral que la ciudad fue abandonada para no entregar sus tesoros a las tribus conquistadoras (Aztecas, entre otros).
Su existencia estuvo regida por profundas convicciones religiosas y normas de vida en torno a los ciclos de la naturaleza, la siembra, la cosecha, la lluvia y una cosmogonía de estrechas relaciones fenomenológicas cuya expresión calendárica y astronómica se reflejó en la construcción de la ciudad. Así podemos ver y analizar lo exacto de sus construcciones, algunas aún sin descubrir, aunque no lo crean posible todavía existen (bajo tierra) lugares por descubrir, lo cual la hace todavía más interesante.
La Calzada de los muertos que hace a su vez, una división entre norte y sur y parte a la ciudad como alas de una mariposa con sus edificios, palacios, plazas y adoratorios. A la cabeza la gran pirámide de la luna y a un costado la mole inmensa de la pirámide del Sol, dualidad creadora de la naturaleza y de los hombres que levantaron los muros de tezontle, cal y canto.
No importa porque puerta se ingrese a esta ciudad, siempre se tendrá como marco de referencia a la Calzada de los Muertos, la cual nos llevará por un viaje mágico al pasado, a recorrer y reconocer la grandeza de este pueblo. En el trayecto podremos ver la pintura del jaguar que representa a una de las deidades de este pueblo. No menos importante, los dormitorios (último descubrimiento) que nos muestran las pinturas y su avance en cuanto a cuestiones de salubridad que ya existían en aquel tiempo. Sus baños y diferentes lugares de limpieza de este pueblo.
Podremos rematar nuestra vista si entramos por la puerta 1, con el Oratorio de los sacerdotes o Casa de las mariposas, a un costado de la pirámide de la Luna, pero si ingresamos por la puerta 3 el remate de nuestra visita será en la Ciudadela en donde podremos visitar la Pirámide de Quetzalcoatl, ésta última utilizada en las primeras escenas de la película “La Otra Conquista”. Un lugar mágico, una pirámide que nos muestra la dualidad de Quetzalcóatl (Dios de la agricultura) y Tláloc (Dios de la Lluvia), uno se ayuda del otro para dar de comer a los pobladores de Teotihuacán.
Para muchos historiadores y estudiosos de las culturas prehispánicas Quetzalcóatl se convierte en el mesías de los antiguos pobladores de México, aquél que promete volver después de haber sido exiliado por los otros dioses. La leyenda cuenta que volvería como el hombre barbado (después se le confundiría con Hernán Cortés) y es por eso que Moctezuma no dudó en casi entregar la Ciudad de Tenochtitlán al conquistador español, pero de este capítulo hablaremos en otra ocasión.
Teotihuacan, lugar para visitar, es una lástima que ya no exista el espectáculo de luz y sonido que hubo en ese lugar las noches de vista en los años setenta. De cualquier forma visitemos “la Ciudad de los Dioses” démonos la oportunidad de sentir la majestuosidad de nuestros ancestros y ¿por qué no? mostremos a los visitantes extranjeros el por qué ser mexicano es hablar de majestuosidad y grandeza. Y como lo dijo el Maestro Vasconcelos “por mi raza, hablará el espíritu”.
*Licenciado y Maestro en Lingüística egresado de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Maestro en Educación por la Universidad de Cambridge en Massachusetts. En 1991 se integra al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Guadalajara como profesor fundador colaborando desde entonces en los departamentos de Comunicación, Idiomas, Humanidades y Formación Humanística Ciudadana. Comentarios a: ecardoso@itesm.mx
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