Partidos Políticos, ¿Voces del pueblo?
Por José Leonardo Chapel
Son la mayoría, muchos están desinformados, pueden decidir el rumbo del país y a pocos les interesa. Prácticamente la mitad de la lista nominal de electores a nivel nacional está formada por jóvenes de entre 18 y 34 años. Ellos, si votan, decidirán las elecciones de este julio en donde se disputa la presidencia de la república, senadores y diputados.
Adentrarnos a una realidad que viene gestándose desde décadas pasadas, en donde la Revolución cumplía los más intrincados anhelos de sus precursores, de voces que habían recopilado la conciencia de un pueblo herido y abandonado por la desventura independentista; vemos hoy, cómo mexicanos valerosos, buscan la recuperación de la dignidad de todos aquellos que, por más miseria o abandono que exista, han de sacar de sus entrañas el cálido abrazo de líderes que ven de México un país lleno de valor y fortaleza.
Pero qué vemos hoy: Una ciudadanía que emite su voto influenciada por la mercadotecnia política, por el mejor candidato que hayan establecido los medios de comunicación.
En este 2012, se habla de que las elecciones que se aproximan son las más competidas. Los partidos están obligados a hacer un mejor papel si se quiere continuar, a actuar con congruencia, representando los intereses ciudadanos y a no pensar en posturas individualistas que siempre han tenido al pueblo en el rezago y en las promesas que nunca llegan a ser al cien por ciento reales. Todo es, “mientras llego al poder”. Y para ello sobran los pretextos, las ideas ambiguas, partidos hechizos que quieren agarrar un pedazo de aquel pastel con el único fin de estorbar proyectos, comparar habilidades lanzándose abiertamente a burdas imitaciones, o uniéndose en complicidad para no desaparecer. O, hay aquellos como el PAN y PRD, que teniendo enormes diferencias ideológicas, se han llegado a unir, haciendo una unión amorfa y sin sentido con el propósito de vencer a su oponente.
¿Y los políticos? Igual habrá algunos que se anticipen a dar comisiones a futuro, viven con angustia de acelerar el tiempo para ejercer su cometido; se atropellan sin cortesía y se concluye antes de analizar. Llenos de soberbia y alimentados por una adulación sobre puesta, prometen y divulgan las mismas frases que sexenios atrás hemos oído hasta el cansancio.
Lo que sí es que también México ha evolucionado, con todo y sus tropiezos; y hoy más que nunca se necesita ser competitivo, pues mientras no nos quitemos de los ojos esa venda que no deja ver más allá de nuestro entorno; y que valoremos que estamos en una aldea global, lograremos encausar esa competitividad que se requiere para ser mejores mexicanos y mejores ciudadanos.
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