El histérico triángulo del deseo
A veces se necesita entrar a la locura ajena para entender y aceptar la propia neurosis, de modo que la cura para que el individuo enfermo alcance su libertad emocional y plenitud depende de corromper a quien lo analiza…¿o era al revés? Ese parece ser el meollo de “Un método peligroso”, la penúltima cinta del maestro canadiense David Cronenberg
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